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Él tenía su tienda; ella la suya. Doctor -dijo el paciente-, jamás en mi vida he fumado un cigarrillo. Las terminaba siempre con la misma petición: Y por favor, Diosito, cuida a mi mamá, a mi papá, a mi abuelita y a mi abuelito. De hecho el día fue lo único que pasó. Así las cosas, el gobierno debe hacer que de la tal reforma deriven a corto plazo -y no ad kalendas graecas- beneficios concretos para el pueblo, tal como se ofreció para crear un ambiente favorable a los cambios realizados. El presidente en turno, todopoderoso, se aven?a por disposici?n constitucional a la tortura de leer, de pie y con el s?lo auxilio de varios vasos de agua, un prolongado mamotreto lleno de frases sonoras y vertiginosas cifras. Recuerda que tienes que levantarte de madrugada. Los modernísimos artilugios de la actualidad -iPhone, iPad, iPod y todos los demás ais habidos y por haber- comunican a los que están lejos e incomunican a los que están cerca.

La catequista levantó la mano: Podría usted mostrarnos la diferencia? Dios, se dijo, pasa de padres a hijos, como el reloj del abuelo o las recetas de cocina de la abuela. En la cantina gimió un solitario bebedor: Mi esposa se fue con mi mejor amigo. Si salió el segundo por qué no pedir ahora que salga el primero? Cuentas alegres hacen los voceros oficiales en torno de nuestra economía. Su salida no sólo sería castigo a su evidente negligencia, sino demostración de que un gobernante que permite que en su entidad se instaure tal violencia, tal anarquía, no debe permanecer en su cargo. La señora le dijo a su esposo: En la puerta está un abogado que quiere hablar contigo. respondió con enojo el general Caguillas.

Bien lo dijo aquel an?nimo coplero de Oaxaca que fue a dar a los calabozos de la Inquisici?n por haber escrito esta coplilla referida a los mandamientos de la ley de Dios: Si. Qué caso tenía haber comprado el otro boleto? Los tomó el funcionario con la mano derecha, se los embolsó y se dispuso a retirarse. Le preguntó: Quiere un acuario? Bueno -prescribió el médico-, entonces deje de beber. Él no sabía en qué se ocupaba su consorte. Babalucas le reclamó a un amigo: Por qué no me has llamado? La tabla del correspondiente mueble vino abajo y le cayó en la partecita que estaba empleando para el fin que arriba se citó. Lo ve usted, señor letrado?

Una mujer citadina, sin embargo, la atrapó fácilmente. Yo también estoy aquí por un delito de cuello blanco. Respondió el mozalbete: En seguida va a caer, señora. Ella se lo llevó. Dijo el otro: Por 100 pesos diarios la ayudo a vestirse y desvestirse.

La señora se encuentra a su ex-sirvienta, a la que hacía mucho tiempo no veía, y se sorprende al verla elegantemente vestida. Paso que en tu iglesia toque un conjunto de rock en vez de un organista. La cuestión del nuevo aeropuerto se politiza. Entre unos y otros yo me siento incómodo. Quién puede contradecir a un florentino? El hueco que vas a llenar es enorme, lo sabemos todos.

Responde el de la farmacia: Si me tomo dos, a lo mejor. El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es una obra cuya realización no puede postergarse más. Y sin embargo no hay nada más inteligente que el humor, esa actitud profundamente humana que no consiste en evadir la realidad, sino en plantarle cara con elegancia y gallardía, y que es además una amable forma de comunicación -de comunión- con nuestro prójimo. Preguntó ansiosamente el confesor: Y luego? Acudió a la consulta del doctor Ken Hosanna, y éste le recetó una pastilla azul que, le dijo, obraría el milagroso efecto de ponerlo en aptitud de realizar obra de varón. Le comentó a una amiga: El señor es tan viejo que podría ser mi padre, pero es tan rico que será mi esposo.

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De un solo golpe acabo de arrojar todos los gases! Después de un año de litigio el abogado llamó a su cliente para decirle que había ganado el pleito. La noche se vistió con el lujo de la actuación de un grupo de artistas encabezados por José Guadalupe Palacios y su asistente Ana. Tan conservador era que había aprendido de memoria el poema If, de Rudyard Kipling, de inspiración imperialista. Me pregunto si los contribuyentes mexicanos, que mantenemos a partidos quirópteros voraces, a diputados y senadores que no pasan por las urnas, a una profusa e insaciable casta política que crece cada día, no somos esa gallina a la que se despluma sin que grite.

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Le contestó un funcionario: Ese asunto no es de nuestra competencia. Mientras tanto el niño ojeaba el periódico. Por la tarde, en efecto, llegó el facultativo. Observo cierta semejanza entre eso y el viejo sistema político mexicano, por muchos motivos reprobable, pero cuya eficacia no se podrá poner en duda. Pero mientras llega esa señora -siempre llega- es preferible vivir en el palacio real, donde hay agua corriente y excusado inglés, que en un tugurio miserable donde toda incomodidad tiene su asiento y todo triste ruido hace su habitación. Ésa no es música de iglesia, dijo el altivo dignatario. No se sorprendan que en los siguientes días, la ira de Dios y su paga se hagan presentes en las vidas de los malvados. Cuando llegaron al hotel donde pasarían la noche nupcial don Geronte sufrió un síncope motivado quizá por la tensión que le causaba el compromiso que pronto iba a afrontar. Cada vez que me haces el amor ahorro mil pesos.

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